martes, 9 de febrero de 2016

La gala de los Goya 2016


Esta mañana he estado dándole vueltas, porque me ha venido así, de repente, lo de la gala de los Goya del pasado sábado por la noche. Y quería yo exponer mi punto de vista, de manera ordenada y argumentada (por supuesto, es sólo mi opinión), cuando de repente me he acordado de que tengo un blog dedicado a la cultura. Voy a ser fiel a la estructura que uso siempre para mis escritos aquí, de modo que lo primero que voy a hacer es contar un poco qué son los Premios Goya. Y luego ya me meteré en el jardín de mi punto de vista.

Los Premios Goya o Premios Anuales de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España buscan galardonar a los mejores de cada sector del cine, desde actores y directores, hasta responsables de vestuario o efectos especiales. O sea, que sigue la misma estructura de ceremonia de los primeros premios de esta índole que tuvo la historia: los Oscar (cuya primera gala fue en 1929) y, por ende, la de todas las demás galas de entrega de premios similares (los BAFTA en 1947, los César en 1975, los David de Donatello en 1956, etc).

La primera gala de entrega de los Premios Goya fue en el año 1987, por lo que la edición 2016 ha sido la trigésima.

Hasta aquí, datos. A partir de aquí, juicios.

La era Twitter marca una diferencia en las retransmisiones de los Goya. Y es que gracias a esta herramienta, se sabe ipso facto si algo gusta o no. En Twitter, como en internet en general, es muy fácil insultar o despreciar sin miramientos, porque nadie te mira a los ojos cuando lo haces. Pero en mi TL había muchísima gente que no insultaba ni despreciaba y que no estaba nada contenta con la gala. La sensación que predominaba era la de vergüenza ajena, sobre todo si tenemos en cuenta que entre el público había dos estrellas del cine internacional: Juliette Binoche y Tim Robbins.

Pero bueno, voy a empezar por el principio, que siempre es mejor. Visto lo visto el pasado sábado, yo creo que habría que replantearse varias cosas con respecto a cómo debería ser la gala de 2017.

QUE NO SE PAREZCA EN NADA A LA DE 2016

El número total de cabezones que se entregan es 28, Goya de honor y homenaje a los fallecidos en el último año aparte. Ya que el referente son los Oscar, en la ceremonia de los premios estadounidenses son 24 estatuillas más otras 5 especiales, el homenaje a los fallecidos y, ojo, la actuación en directo de todas las canciones candidatas al Oscar a la mejor canción. Resultados en cuanto a sensaciones: la gala de los Oscar dura más, pero la gala de los Goya se hace mucho más lenta. ¿Por qué? Pues porque no tiene ritmo. Entre que se dice el nombre del galardonado, el galardonado saluda a su equipo en el público, sube al escenario, se pone con su discurso de agradecimiento (casi nunca preparado de antemano, lo que me parece fatal), se agota el tiempo y suena la musiquita que indica que se ha agotado el tiempo, pasa lo que nos parece una eternidad, y que contrasta con lo que suele pasar entre entrega y entrega, que suele ser algo más ameno... al menos, en general.

El ritmo de la gala es una cuestión de todos: desde el maestro o maestra de ceremonias hasta los candidatos a los premios. Un poco más de colaboración no estaría de más. Si el premiado es usted, ya saludará a sus amigos después, no rompa el ritmo, suba al escenario y dele al discurso preparado antes en casa.

CÓMO HA DE SER UNA GALA DE LOS PREMIOS GOYA

Ya que los Premios Goya premian al cine español (por cierto, qué españoles se vuelven algunos cuando lo que se toca es el cine, ¿eh? para todo lo demás lo español es facherío, pero cómo se llena la boca al decir "cine español", oye); como decía, ya que lo que se premia es el cine español, ¿por qué no se hace una gala acorde al cine español?

El cine español no tiene en su haber la producción de musicales. ¿Por qué, entonces, se montan números musicales en los Goya? ¿Por qué no disimula la Academia y el cine español en su totalidad el complejo de americanitis de que sufre y evita realizar plagios alarmantes y, además, en plan cutre, como éste? Señoras y señores: el opening de los Goya 2016 fue una copia (no exacta, no se dispone de los medios) del opening de los Tony 2013 con el genial e inigualable (lo siento, Dani Rovira, tú tienes otras virtudes) Neil Patrick Harris.


A mí esto me parece bochornoso. Es que hasta la música es igual. ¿Es necesario? Yo creo que no. No somos Hollywood, no pretendamos serlo porque es que no lo vamos a conseguir. Seamos lo que somos y dejemos de compararnos con Hollywood, coña. Pues no, la Academia ahí, erre que erre. Muy lamentable...

Me parece mucho más digno y elegante hacer una gala sin openings ni magos ni otras cosas. Sí aplaudiría la actuación en directo de las canciones aspirantes al Goya a la mejor canción. Pero si se va a hacer esto, dos cosas: el Goya a la mejor canción no puede ser el primer premio a entregar; y además, sería necesario que los técnicos hagan bien su trabajo porque la realización y el sonido de la gala del sábado fueron muy deficientes.

BASTA YA DE POLÍTICA, POR FAVOR

Queridos y queridas señores y señoras del cine y de la cina:

1- La Cultura es mucho más que ustedes. Hay muchas cosas que sí se hacen por la Cultura, otra cosa es que como no les toca directamente a ustedes, no les interese saberlas o hablar de ellas. 
2- El IVA cultural le afecta a muchísima gente mucho más que a ustedes. Sin embargo, no ha dejado de consumirse cultura a pesar de ello. Los precios, en algunas cosas, son hasta 10 euros más caros con el 21% de lo que lo eran antes, pero no en el cine, precisamente, donde la diferencia es de, como mucho, unos 2 euros. Por ese dinero, nadie que se lo pueda permitir deja de ir a ver una película que le guste.
3- La piratería NO es el problema del cine español porque el grandísimo grueso del cine que se descarga de internet NO es cine español. Es tan sencillo como que la entrada al cine tiene un precio medio de 7 euros. Hay mucha gente que NO paga eso para ver en pantalla grande lo que se puede ver en pantalla pequeña (es decir, que prefieren ver las pelis con muchos efectos, la mayoría norteamericanas). Es tan respetable eso como el que va al cine a ver una peli húngara en VOSE.
4- El cine, aunque reciba ayudas, es un negocio. Si yo monto un negocio, no sé qué ayudas podría recibir, pero sí sé que si no me funciona, me toca cerrar el chiringuito y buscarme otra cosa. Me parece que salir en cada gala, cada año, a llorar lo duro que es realizar su trabajo en este país es injusto. En este país hay mucha gente en una situación mucho peor y no tienen la oportunidad de llorarle a nadie. Quedarían mucho mejor si se limitasen a salir, recibir el premio y dar las gracias. Las mismas monsergas año tras año son cansinas.
5- En España se hacen muy buenas películas. Hay muy buenos actores y directores. Hay muy buenas historias. Eso es el cine español y lo que debería ser protagonista en la gala de sus premios. Lamentablemente, siempre es algo secundario.
6- Premiar a los candidatos extranjeros NO es perjudicial para el cine español. No sé a Tom Robins o a Juliette Binoche, no he visto sus películas, pero la Academia les debe un Goya a Naomi Watts y a Tom Holland por "Lo imposible", lo dije entonces y lo diré toda la vida.
7- Hay una candidatura a la mejor película europea y otra a la mejor película iberoamericana: ¿en el resto del mundo no se hace cine digno de ser premiado? Yo creo que sí. Y lo pongo en este apartado porque creo que sí es una cuestión política.

EL MAESTRO DE CEREMONIAS

O la maestra, que me da igual, que es un masculino genérico. No tengo nada en contra de Dani Rovira, aunque creo que gana mucho más como monologuista que como actor o cantante. El año pasado no pude ver la gala así que no puedo comparar su actuación con la de este año. Tiene sus cosas: por ejemplo, lo de qué decir en un minuto, de la gala 2015, que lo vi por internet; o la invitación formal a Juliette Binoche y Tim Robbins para irse con él a Málaga a beber gazpacho. O sea, los momentos en que saca a relucir el papel de "andaluz gracioso" que es por el que se le conoce precisamente. Pero no sé, parece que le falte conexión con el público. Con el público que tiene allí mismo, bajo sus pies. O eso se percibe desde casa. 

Hacer llevadera una gala no significa llenarla de comentarios graciosos, sino que se trata de imprimirle ritmo. Y Dani Rovira estuvo lento en varios momentos, sobre todo cuando buscaba a los actores con los que interactuar. Además de que, como decía antes, los mismos actores no le terminaban de seguir el rollo. Quizá deberían estar enterados de antemano, tenerlo preparado, no lo sé. Pero de verdad que me abruma la falta de chispa en la espontaneidad que requieren esos momentos. 

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA

¿Es necesario? ¿Hay discurso del presidente en los BAFTA, en los César, en los David de Donatello o en los Oscar? Pregunto por desconocimiento. Igual sí lo hay y yo aquí sin saberlo. Pero juraría que no. Repito: ¿es necesario?

EL HOMENAJE A LOS FALLECIDOS

Por favor, ya está bien de que cada año se oigan los aplausos a unos pero no a otros. Que cierren el sonido de la sala, que pongan una música bonita y ya está. Eso, o que todo el mundo aplauda a todo el mundo. Porque se les llena la boca con la palabra "cultura" pero las palabras "educación" o "respeto" no parecen conocerlas tan bien.

CONCLUSIONES

En realidad las galas de los Goya son como son de calamitosas porque no nos olvidemos de una cosa: llevan la marca España. Despreocupación, desorganización, impuntualidad... esas cosas que nos caracterizan y que dan como resultado un todo muy de deprisa y corriendo y como a última hora. No somos unos profesionales del espectáculo y del entretenimiento como lo son en Estados Unidos, es un hecho perfectamente constatable. Por eso, si lo que se pretende es intentar ponerse a su altura, las caídas seguirán siendo estrepitosas. 

Seamos originales: es decir, volvamos al origen, pero al nuestro. Y adaptémoslo a nuestro tiempo. Y dejemos que sigan siendo los norteamericanos los que hagan lo que saben hacer tan bien. Podríamos tener galas preciosas, pero para eso tienen que estar más encorsetadas, como todo lo que se hace bien. Y si lo que se quiere es continuar por este camino... pues las críticas seguirán lloviendo. 

jueves, 31 de diciembre de 2015

Radio Clave de Nochevieja: Auld Lang Syne


Hola a todos, queridos amigos:

Se termina un año difícil, demasiado largo y de pocas alegrías. Y eso que el 15 es la niña bonita. Pero bueno, se acaba y hay que mirar hacia delante, que las cosas siguen viniendo y habrá que estar un poco mejor preparados para lo que sea, para bien y para mal.

Y qué mejor manera de despedir el año que con un clásico de las nocheviejas anglosajonas. Pues venga, vamos allá...

"Auld Lang Syne" significa "Hace mucho tiempo" y da el título a una canción escocesa que, generalmente, se usa para momentos de despedida: despedidas por viajes de largo tiempo, mudanzas, el fin de una vida... o para decirle adiós al año que cerramos en una noche como la de hoy. 

La letra es de un poema de 1788 escrito por Robert Burns, aunque existe una canción anterior, de 1711, compuesta por James Watson titulada "Old Long Syne", de la que parece ser que Burns sacó parte de la letra, aunque se atribuye a él la autoría de la cancion tal y como se conoce actualmente. Dice lo siguiente:

Should old acquaintance be forgot,
and never brought to mind?
Should all acquaintance be forgot,
and auld lang syne?

¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y nunca recordarse?
¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y los viejos tiempos?

For auld lang syne, my dear,
for auld lang syne,
we’ll tak a cup o’ kindness yet,
for auld lang syne.

Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos:
tomaremos una copa de cordialidad
por los viejos tiempos.

And surely you will buy your cup,
and surely I'll buy mine,
and we'll take a cup o'kindness yet,
for auld lang syne

Y seguramente tú pagarás tu copa
y seguramente yo pagaré la mía
y ambos tomaremos una copa de cordialidad
por los viejos tiempos.

We too have run around the slopes
and picked the daisies fine,
we've londoned many weary foot,
since auld lang syne.

Los dos hemos correteado por las laderas
y recogido las hermosas margaritas,
pero hemos errado mucho con los pies doloridos
desde los viejos tiempos.

We too have paddled in the stream
from morning sun to night,
but the seas between us broad have roared
from auld lang syne.

Los dos hemos vadeado la corriente
desde la mañana hasta la noche,
pero los anchos mares han rugido entre nosotros
desde los viejos tiempos.

Existen millones de versiones sobre esta canción. Orquestas, bandas, coros y cantantes de música moderna de todos los tiempos la han interpretado en algún momento de sus vidas. Yo no (todavía), pero, si no os importa, me gustaría dedicársela a una persona.

"Querida tú:

Los anchos mares rugirán entre nosotras algún tiempo más.
Sigamos vadeando la corriente desde la mañana hasta la noche, por los viejos tiempos.
Pero sobre todo, por los que estén por venir.

Te quiero".

Que paséis una noche de fin de año muy especial. Que recordéis, que lloréis, que os busquéis y os queráis. Que no somos prescindibles para quienes importamos, para quienes nos quieren. Somos James Stewart para muchas personas que no serían las mismas sin nosotros, igual que nosotros nos seríamos (no somos ya) los mismos sin ellos.

Haya sido o no un buen año... lo hemos vivido.

Brindo por nuestro 2016.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Radio Clave: Someone to love


Tina Dickow (o Dico) es una cantautora danesa muy afamada en su país, que creó su propio sello para hacer música independientemente. Tiene influencias de Tracy Chapman, Bob Dylan y Leonard Cohen y cuenta con casi una decena de álbumes propios.

La canción de hoy aparece al final de la película de la que hablamos esta semana, con la que comparte además título, y pertenece al último disco que Dickow sacó este año, "Whispers".

Con su voz grave y cálida os dejamos por esta semana. Que tengáis un buen finde. Hasta el lunes...

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Alguien a quien amar


Pernille Fischer Christensen es el realizador de esta producción danesa que aborda un drama familiar protagonizado por Mikael Persbrandt (Beorn, en "El hobbit").

Thomas Jacob es un afamado cantautor rockero que, aunque reside en Los Ángeles desde hace mucho tiempo, decide regresar a su Dinamarca natal para emprender la grabación de un nuevo disco. Allí, volverá a ver a su hija, que le presentará a su nieto Noa. Este encuentro cambiará de arriba abajo a Thomas, no sólo por lo que respecta a su forma de vida, sino muy especialmente a su vida interior.

La película dura poco más de hora y media, que es el tiempo perfecto para historias de este tipo. Se nota que es cine europeo, es muy íntimo, se cimenta tanto en las expresiones y el lenguaje corporal como en el guión y aborda una historia dura: la de un abuelo y un nieto que se encuentran terriblemente solos y están condenados a quererse, lo cual les da pavor a ambos.

Resulta curioso lo bien reflejado que está el miedo paralizante ante el nacimiento del amor dentro de una persona, resultando ese amor un abismo al que hay que saltar sí o sí; en este caso, el amor por un nieto ni deseado ni buscado, en el personaje de Thomas. Al fin y al cabo, el amor es un sentimiento universal y cuando llega, te da la vuelta como a un calcetín y ya no vuelves a ser la misma persona.

Muy recomendable, por cómo está hecha, por los actores (especialmente Mikael Persbrandt y Sofus Rønnov, como Noa), por la banda sonora y porque es una historia dura pero muy bonita.


Nota: 8,5/10

"Alguien a quien amar (En du elsker)" (2014), de Pernille Fischer Christensen.

martes, 11 de noviembre de 2014

Saca la lengua (15)

(Yo quiero hoy aquí dar las gracias a esta colaboradora, que hace su segunda aportación al blog -la primera aquí-, porque de verdad que sube la calidad de este blog con publicaciones como la que sigue.)

La lengua es un organismo en constante proceso de cambio, en cuanto los hablantes se descuidan ¡zas! Lo que se había dicho de toda la vida de una determinada manera deja de pronunciarse así y ya la tenemos liada. Las palabras son seres que nacen, crecen, a veces se reproducen y, con el tiempo, se mueren… Sí, sí, hacen lo mismo que las cucarachas. ¿No me creen?

Vamos a imaginarnos que la autora de este blog descubriera un nuevo sonido. ¿No tendría acaso derecho a ponerle un nombre? Supongamos que Sil decidiera crear esa palabra que da nombre a ese sonido sumando, por ejemplo, dos palabras para crear así otra totalmente nueva: ¡eureka! ya tenemos una nueva palabra que meter en el diccionario… ¿Cómo que no lo creen posible? Vaya, ya veo que no confían en mi palabra, tendré entonces que ponerles un ejemplo más cercano y totalmente real: ya que ustedes están aquí, es obvio navegan por internet y entonces daremos por hecho que todos sabrán lo que es un meme, pues bien, esa palabra la inventó el biólogo Richard Dawkings en su obra más famosa, El gen egoísta. Las palabras, por tanto nacen.

Y sí, también crecen. Hace muchos, muchos años, allá por el siglo XVI un mozo llamado Góngora se convirtió en el poeta más respetado del momento (hasta que se peleó con otro mozo llamado Quevedo, que le perdió todo el respeto… y la liaron parda entre los dos). Góngora era un renovador del lenguaje y –como dice mi madre- para modernos los clásicos, no se le ocurrió otra cosa que acudir al latín para inspirarse y hacer sus poemas más sonoros. Mozo le parecía poco sonoro, y por ello empezó a usar joven, una palabra abandonada por todos los hablantes de romance castellano que se dieron cuenta de que se merecía una oportunidad, pobre, tan pequeña, y la extendieron a todos los lugares de la tierra donde se habla castellano. Ya ven, las palabras, al igual que los problemas, crecen.

Hablemos ahora del asunto de las flores y las abejas. En la evolución de una lengua tiene bastante frecuencia un fenómeno llamado doblete que consiste en que una determinada palabra al evolucionar dé dos –o más- palabras distintas y, como en muchos de los casos humanos de nacimiento de mellizos (no son idénticas, recuerden), lo habitual es que, aunque los conceptos están necesariamente próximos, una de las palabras va a ser más grande, es decir, va a referirse a un concepto más común, y por lo tanto se va a desgastar más. Ejemplo de dobletes tenemos cientos: llave/clave (¿o no es la clave de un misterio una metafórica llave que lo resuelve?), hijo/filial (¿no es una empresa filial la hija de otra?), auricular/oreja (¿Dónde nos ponemos los auriculares?), etc, etc. Ya ven, es indiscutible que las palabras se reproducen.

Y por último, la parca, la maldita parca ¿Cuántas palabras hay que ya no usamos? ¿Qué fue de ellas? ¿Las echamos de menos? Sin ir más lejos, en el último DRAE más de 1.300 se fueron al cielo de las palabras. La razón por la que una palabra puede morirse es simple, deja de usarse. La razón por la que una palabra deja de usarse es aún más sencilla, y lo vamos a ver a través de un ejemplo: una de las palabras que desapareció del DRAE en la última revisión fue alidonia (¿?). Yo no he oído esa palabra jamás y, a juicio de los señores académicos que elaboran el diccionario, ni yo ni nade ha oído hablar de la “concreción lapídea que se suponía encontrarse en el vientre de las golondrinas". Las palabras, como ven, también mueren.